¿Saben tus hijos a qué te dedicas?

Una de las cosas que hacía antes en la radio era contar noticias curiosas que encontraba en internet, lo llamábamos La Almadraba, por aquello de que es una red hecha de redes.  Me encantaba contar historias de científicos que hacen estudios absurdos o de profesiones como la de buscador de extraterrestres o sexador de pollos. Siempre me preguntaba, ese señor (lo siento, suelen ser hombres) llegará a su casa, después de estar toda su jornada laboral mirando el culo de los pollos y cuando sus hijos le pregunten: papá y tú, ¿a qué te dedicas?, se quedarán con los ojos en blanco y ganas de llorar.  O no, o le explicarán orgullosos a sus retoños: papá se pasa el día mirando culos de pollitos para saber cuál es su sexo, y es un trabajo superimportante.  Y los niños dirán que sí con la cabeza pero en clase contarán que su padre es albañil, supongo.

sexador

Cuando mi sobrina era pequeña, escribió una redacción en la que contaba que tenía una tía que sacaba niños de las barrigas de las mujeres, otra que hablaba por la radio y que su tío era piloto. La profe me dijo que había que controlar un poco su imaginación, entre otras cosas porque cuando mi hermana explicaba lo de los partos, siempre decía que había que esperar a los niños con cuentos o con golosinas para convencerles de que salieran.

Hay profesiones difíciles de explicar. Cuando cotilleo en el Linkedin (seguro que todos lo hacemos) qué ha sido de tal o cual compañero de clase, muchas veces me quedo con cara de pava leyendo cosas como “executive manager” o “emotional coaching” y pienso que entiendo mucho mejor lo del sexador de pollos. ¿Qué le dice esa gente a sus hijos cuando preguntan “a qué te dedicas, papá”?

¿Y el coloproctólogo que tengo delante de mi casa? Todos los días, lo primero que veo cuando me levanto y lo último que miro desde mi almohada antes de cerrar los ojos es un luminoso azul del coloproctólogo. Un señor que todos los días se pondrá los guantes para mirar esa parte de nosotros mismos que nunca hemos visto (y que, además, no nos interesa demasiado).  ¿Qué le contará a sus niños?: yo meto la mano en el culo de la gente para ver si encuentro bultos o cosas raras.

¿Y si eres jefe? Por supuesto, hay muchos tipos de jefes.

Están los empresarios grandes que ven a sus empleados como números

los pequeños empresarios que echan más horas que sus trabajadores y que los tratan como si fueran parte de la familia

están los que saben formar equipos y aprovechar de cada uno todo lo que puede dar

y luego están los jefes que (por obligación o disfrutando) se ponen a hacer un ERE.

Esos,  ¿qué le dirán a sus hijos?  Los compañeros de Canal 9 lo han contado así de bien:

Expediente de regulación de Enchufes:

Y luego está el que tenía una profesión. Hacía algo de lo que estaba orgulloso y a lo mejor, hasta le gustaba. Pero la crisis le ha arrastrado y le ha colocado una etiqueta injusta que nadie quiere: parado.  Todos estamos rodeados de parados. De personas dignas a las que no debes decirles cosas como: “no te preocupes, seguro que esto es el principio de una oportunidad mejor” o gilipolleces por el estilo que han resumido muy bien en El Confidencial  También hay quien ha contado cómo puede un parado explicar a sus hijos qué es lo que hace

Llegados a este punto os preguntaréis por qué he empezado con el sexador de pollos. Yo también me lo pregunto.

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5 Respuestas a “¿Saben tus hijos a qué te dedicas?

  1. Esto me ha recordado a una compañera realizadora de TV que le intentaba explicar, en este caso a su madre, a qué se dedicaba. Su madre no entendía nada y pensaba que su hija arreglaba televisores.
    Para explicar las cosas a los niños, a veces hace falta hacer un esfuerzo de simplificación. Pero el del corto de los ERES esa simplificación es exagerada. Yo he superado el ERE y no estoy en ninguna de esas categorías que representan los muñecos. Ni yo ni otros muchos compañeros que se han quedado. Quizás esto también sea una simplificación. Pero yo puedo explicar con mucho orgullo a mis hijas a qué me dedico, qué hago y porque aún lo hago.

  2. Las generalizaciones SIEMPRE son injustas. Por supuesto que se queda gente válida también. No creo que haya que tomárselo de manera literal y el corto me parece muy bueno.

  3. Querida Marta, creo poder contestar a tu última pregunta: eres una persona amable en un mundo muy descortés (de ahí tu impulso a medias consciente de comenzar por una punta lejana). Suscribo el espíritu de lo que escribes, y veo el triste corto de Canal 9 tan ajustado a la realidad que te deja helada. Aunque si profundizamos es peor: esta mañana un amigo, metido de lleno en un cursillo de relaciones laborales, ha colgado un mensaje terrorífico sobre cómo se califica a los jefes malos (acosadores, inseguros, rígidos). Lo llaman oficialmente “déficit de habilidades directivas”, enseñan cómo “diagnosticarlo” y “reducirlo” y se quedan tan anchos.

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